"NAVIDADES MUY ADELANTADAS", un gran cuento escrito por mi sobrino Marcos

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¡Hola! Voy a copiar aquí el cuento que nos ha regalado Marcos estas Navidades, para que todos podáis disfrutarlo porque es muy interesante.  Marcos, que tiene 10 años, es un gran lector (y, como veréis, un gran escritor).  Para ser justa tengo que deciros que el cuento está tal y como él lo ha escrito (nadie lo ha corregido ni le ha dado ninguba idea) y, además, que él lo ha hecho mucho mas bonito, con imágenes y fotos insertadas, pero,... como yo soy bastante torpe para esto de la informática, no sé copiarlo con imágenes y he optado por quitarlas (es que me salían sólo cuadros en blanco que entorpecían la lectura).

Espero que os guste mucho y que dejeis vuestros comentarios para que animemos a Marcos a seguir escribiendo fantásticas historias. Gracias y ¡Felíz Año Nuevo!.

 

         NAVIDADES MUY ADELANTADAS

                                                                                          MARCOS CARRETERO BUL-LA   17/12/08  

Una  calurosa noche de verano, casi medianoche, Marcos escuchó ruidos en la planta baja. Marcos tenía diez años. Tras convencerse de que no era un sueño, pellizcándose, despertó a Paula. Paula tenía ocho años. Ella se asustó mucho.”¿Serán ladrones?” le preguntó. “Imposible, si fueran ladrones habría saltado la alarma”. Entonces llegó Oscar seguido por Lucía. Los dos tenían cinco años. “Nos habéis despertado. ¿Que pasa?”, preguntó Lucía.”Hay alguien abajo”, dijo Marcos.”Alguien o algo”, dijo Paula. Entonces a Marcos se le ocurrió una idea: “A lo mejor son papá o mamá. Si son ellos habrán quitado la alarma”. Parecía lo más normal. Sin embargo cuando fueron a mirar vieron que los dos estaban, dormidos en su cama. Entonces los cuatro hermanos, Marcos, Paula, Oscar y Lucía, decidieron bajar a la planta baja para ver quién, o que, estaba en su salón. Bajaron y cuando llegaron a la mitad de la escalera, y se podía ver el salón, ¡menuda sorpresa! ¡Era Papá Noel! Parecía algo confuso. “¿Dónde está el árbol?”, preguntó a unos fascinados Marcos, Paula, Oscar y Lucía. “¿Qué árbol?”, preguntó inocente Lucía. “Cual va a ser. ¡El de Navidad!”, dijo Óscar.”Exacto. Llevo buscándolo media hora y no lo encuentro,”dijo Papá Noel. “Pero, ¡si estamos en verano!,” exclamó Marcos. Sin embargo Papá Noel dijo que en su calendario ponía que era 24 de diciembre. “Claro que es 24… ¡de agosto!,” dijo Paula. Sin embargo cuando más desconfiado estaba Papá Noel se oyó una carcajada: ¡JA, JA, JI, JI! Entonces Papá Noel dijo:”Puede que tengáis razón. Puede que… ¡Tengo que ir enseguida a la Atlántida! ¡Hasta dentro de 4 meses!” Al contrario de lo que los cuatro hermanos creían, Papá Noel no salió por la chimenea. ¡Que va! Salió atravesando la pared y elevándose hasta su trineo. Cuando se fue, los cuatro hermanos se quedaron pensando lo que acababan de vivir. Entonces Marcos se acordó de un libro que había leído. El libro se llamaba “NAVIDADES   ADELANTADAS”. Marcos empezó a sospechar lo que pasaba. Sin embargo no se lo contó a sus hermanos. “Vámonos, me parece que mamá se ha despertado”. Ya en la cama Paula le preguntó a Marcos: “¿Por qué no se lo contamos a papá y mamá?”. “¡No!, será nuestro pequeño secreto”. Al día siguiente Marcos les dijo que la noche del 5 de septiembre no se durmieran. Las semanas les pasaban a todos eternas, en especial a Marcos, hasta el 5 de septiembre. Pero por fin llego la noche del 5 de septiembre. Esa noche Marcos los reunió en su cuarto y les pidió que escucharan con atención. Entonces se oyó un ruido del salón. “Es Papá Noel”, dijo Paula. “No tonta, son los Reyes Magos”, dijo Marcos. “¿Y tú como lo sabes?”, se defendió Paula.”Ya veras”, le respondió Marcos. Entonces bajaron las escaleras y… “¡Toma ya!” -exclamó Oscar- “¡son los Reyes Magos!” Con ellos se repitió la misma historia. Y también cuando más desconfiados estaban se oyó esa risa: ¡JA, JA, JI, JI! Ellos dijeron lo mismo que Papá Noel: “Puede que tengáis razón. Puede que… ¡Tenemos que ir enseguida a   la Atlántida! ¡Hasta dentro de 4 meses!” Sin embargo Marcos se olía que los Reyes Magos no se iban a ir  como el siempre había creído. Y no se equivocaba. Los Reyes llamaron con un silbido a los camellos. Pero, ¡vaya sorpresa! Se parecía un poco a la forma de viajar de Papá Noel. Los camellos arrastraban un trineo igualito al de Papá Noel. La única diferencia es que el trineo de los Reyes Magos tenía un maletero gigantesco. Cuando se iban Marcos les dijo a sus hermanos que se agarraran al maletero. Cuando estaban volando, los cuatro hermanos abrieron el maletero y se metieron dentro. “Lo que no comprendo –susurro Paula—es por que tanto Papá Noel como los Reyes Magos van a la Atlántida, y no al Polo Norte o al Sahara.” “Yo creo que si, aunque no estoy seguro” le respondió Marcos. “¿Qué es la Atlántida?”, preguntó Lucía. “La verdad es que no se como explicártelo”—le contestó Marcos—“Nadie sabe si era una ciudad, un país o un continente, pero todos coinciden en que se hundió hace miles de años.” Entonces los cuatro hermanos abrieron un poco el maletero y se asomaron. ¡Que bonita se veía la ciudad de noche! Más tarde se fueron acercando al mar Atlántico. “¡Madre mía, cerrad el maletero, nos vamos a empapar!”, dijo Marcos. “No mira, el agua se aparta a nuestro paso”, dijo Oscar. Los cuatro hermanos observaron como se hundían en el agua. Entonces  vieron como un tornado submarino se acercaba hacía ellos. Bueno más bien ellos se acercaban al tornado. “Me parece que el tornado es la entrada a la Atlántida”, dijo Oscar. “Yo también”, dijo Paula. No se equivocaban. Se acercaron tanto que el tornado los obligó a girar alrededor suya. Sin embargo, a pesar de girar tan deprisa, los cuatro hermanos no se mareaban. Era parte de la magia de la Atlántida. Cuando entraron en  el tornado vieron una luz deslumbrante. Cuando la luz desapareció aparecieron unas ruinas. Siguieron y de repente vieron un país enorme, que, a simple vista se veía que tenían una tecnología mucho más avanzada que lo nuestra. Entraron en ella y se dirigieron hacia el taller de juguetes de los Reyes Magos. Cuando aterrizaron los Reyes se acercaron al maletero. “Vamos salid”, dijeron. “¡¿Cómo lo sabíais?!”, preguntó muy asombrada Lucía. “Pues esta claro,¡ porque son magos!”, le respondió Paula. “Pero si lo sabíais ¿por qué no nos bajasteis?”, preguntó muy asombrado Marcos. “Porque vosotros sois perfectos para ayudarnos”, dijo Gaspar. “¿Nosotros? ¿Por que?” “Parecéis bastante espabilados”. “¿Pero, que pasa?, preguntó Paula. Entonces Gaspar se lo contó:”Veréis hace tiempo nosotros y todos los seres magos vivían en cada lugar de donde se les conoce. Me explico, nosotros vivíamos en Oriente, Papá Noel en el Polo Norte… pero un ladrón mágico, Caco, empezó a molestarnos.  Nos cambiaba las coronas. Y las coronas son las que nos hacen mágicos. Si por ejemplo Baltasar tiene mi corona y yo la suya, ninguno de los dos es mágico. Lo mismo les pasa a todos los demás seres de la Navidad. Todos tienen una prenda  que les hace ser mágicos. Nos reunimos para solucionar este problema, todos: nosotros, Olentzero, Papá Noel… Decidimos que todos estaríamos juntos en un lugar secreto para que no nos descubriera Caco. Entonces nos fuimos a la Atlántida. Pero Caco descubrió nuestro escondite y, ahora nos cambia las fechas de los calendarios. Por eso hemos ido hoy a vuestra casa. Hemos intentado pillarle pero es muy escurridizo. A ver si con vuestra ayuda lo conseguimos pillar.”  “Veréis, la Atlántida se divide en países enanos, y esos países se dividen en talleres. Papá Noel tiene un taller en España y otro en Estados Unidos. Ahora nos dirigimos al nuestro,” les dijo Baltasar. Entonces vieron pasar una bala negra. “¡Es él: Caco!” Entonces los siete empezaron a perseguirle. Caco corría mucho y pronto se escapó. “Sabéis, lo que mas teme Caco son el baile y los deportes” les dijo Melchor. Entonces Marcos, Paula, Oscar y Lucía idearon un plan. Cuándo Caco pasó por allí huyendo Lucía empezó a bailar. Caco se desmayaba. Entonces Marcos y Oscar empezaron a jugar al fútbol, y Paula al baloncesto. Caco perdió el conocimiento. Los Reyes se lo llevaron a su taller. “Ya no causara más problemas”, les aseguraron a los cuatro hermanos. Cuando tuvieron a Caco a buen recaudo los Reyes Magos felicitaron a Marcos y sus hermanos. “¡Felicidades chicos, habéis conseguido detener a Caco. Tomad estos presentes” “Gracias, —dijo Lucía-- ¿Cómo vamos a volver a casa?” “Os enviaremos de vuelta a casa. Cerrad los ojos.” Marcos se incorporó de la cama. “Ha sido un sueño” pensó. Pero vio regalos al pie de su cama. “Quizás no haya sido tan sueño”, pensó.

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Está chulísimo. Felicidades.

 

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Va para escritor... Yo tenfo doce meses  mas, quiero ser escritora, y no escribo ni la mitad de bien. Dale mis felicidades: Es muuy bueno.

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