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Perfiles de las TIC

Internet puede ser definida de una forma general como un espacio de expresión, socialización y desarrollo que amplía nuestra experiencia de la realidad hasta el infinito. En este lugar virtual, cualquier persona y especialmente los y las adolescentes tienen la oportunidad de reforzar sus patrones de comportamiento y valores, o bien de hacer todo aquello que no pueden permitirse en su entorno inmediato. Durante la adolescencia, ya hemos visto cómo la búsqueda de libertad e identidad personal resultan fundamentales para el proceso de desarrollo. En este sentido, Internet no es más que una vía adicional donde encontrar algunas de las experiencias que necesitan.

Las principales actividades de los y las jóvenes en Internet son las siguientes:

  • La comunicación
  • Los juegos y las actividades de ocio online
  • La realización de actividades escolares y de investigación


Nuestros hijos e hijas acuden a Internet para satisfacer importantes necesidades personales y sociales:

Necesidad de relacionarse con otras personas: los y las adolescentes son, ante todo, seres sociales. Han de verse reflejados y respaldados por sus amigos, y sentir que pertenecen a un grupo. La popularidad siempre ha sido uno de los principales valores a estas edades pero, por desgracia, en la mayoría de los casos se trata de una interpretación más bien superficial de este concepto. Se mide exclusivamente por el número de personas que conoces, o mejor dicho, por el número de personas que “te conocen”. O mejor aún: el número de personas que “dices conocer” y afirman conocerte a ti. Las redes sociales en Internet imitan estas estructuras y las multiplican, ya que permiten a sus usuarios y usuarias relacionarse con personas que no pertenecen a su ambiente cercano. Pero conceptos como la amistad se relativizan en este nuevo contexto: el hecho de tener como amigos a doscientas personas en una red social (no te preocupes, te explicaremos más adelante qué significa este concepto) no significa ni mucho menos que exista una relación cercana con ellos. Lo cual no tiene por qué suponer problema alguno siempre y cuando exista consciencia al respecto, y se sepa qué lugar darle a cada uno de esos contactos, sobre todo en lo relativo a cuestiones como la intimidad y la privacidad. Por otro lado, resulta interesante señalar que Internet no se usa tanto para establecer nuevas relaciones de amistad como para mantener las ya existentes y no aislarlas.