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¿Qué son para ti las TIC?

4. Una trampa

Y no te falta razón. En algunos casos, el uso irresponsable de las TIC puede llevar a nuestros hijos e hijas a estafas electrónicas y a situaciones desagradables que puedan confundirlos.

Para evitar este tipo de situaciones es necesario planificar adecuadamente las estrategias que vamos a seguir a la hora de educarlos con respecto a las TIC.

De esta manera, ante el hecho de que puedan acceder fácilmente a contenidos inadecuados por Internet, por ejemplo, ¿cuál sería tu reacción?

a) Prohibir el uso de Internet.

No lo conseguirás. Las TIC son un hecho, no puedes impedir que condicionen la vida de tus hijos e hijas. Es más, la prohibición puede llevarte a ser “el malo de la peli”, consiguiendo exactamente lo contrario de lo que te proponías: que accedan a esos contenidos a través de las nuevas tecnologías sin que tú puedas mediar en el proceso, ya que se las ingeniarán para usarlas sin que tú lo sepas.

Y el problema de esto no es sólo la desobediencia. No, lo verdaderamente grave es que estarán perdidos en las superautopistas de la información. Así que la pregunta ahora es ¿Dejarías a tus hijos e hijas solos en una autopista? No; les dices dónde está el paso elevado y por qué es necesario que crucen por ahí. Con Internet, y con las TIC en general, sucede lo mismo: si no los educas adecuadamente, los dejas huérfanos, indefensos.

b) Regular el uso de Internet.

Si bien hay herramientas que te pueden ayudar a regular el tiempo que tus hijos e hijas le dedican a la consola, o filtros para impedir que accedan por Internet a contenidos adultos o que puedan violentarlos, lo cierto es que esas medidas de regulación sólo tendrán éxito si logras que estos entiendan qué hacen y porqué.

La regulación empieza por la negociación. Te tienes que sentar con ellos y escuchar su punto de vista, sus demandas, para luego razonarles lo que puede ser y lo que no. ¿Videojuegos? Por supuesto, pero ¿qué videojuegos en particular? ¿A qué hora del día? ¿Durante cuánto tiempo?

La educación empieza por el sentido común. Si adoptas medidas sensatas, en las que tus hijas e hijos sientan que te interesas por sus necesidades, irás por el buen camino.