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Los padres educando en valores:
Consejos generales para tratar con tus hijos e hijas
Educar para prevenir es educar en valores, pero dichos valores no pueden ser inculcados; tienen que ser sentidos e identificados por nuestros hijos e hijas. Dependiendo de su nivel de desarrollo, pueden aprender con nosotros las actitudes y valores que les capaciten para un buen uso de las TIC, para lo que hemos de tener en cuenta los siguientes consejos:
1) Mejoremos la comunicación con nuestros hijos e hijas:
-Prestemos atención a sus sentimientos y mostrémonos interesados, siendo capaces de ponernos en su lugar y comprender sus problemas.
-Valoremos positivamente que nos digan la verdad, de este modo estableceremos un clima de confianza, y nuestros hijos podrán decirnos lo que realmente les preocupa.
-Preguntemos abiertamente y de manera curiosa por sus actividades y pidamos que nos enseñe a hacer algo que no sepamos, por ejemplo el manejo de algún programa informático.
-Mostrémonos disponibles siempre que requieran nuestra atención para contarnos algo, y no censuremos sus comentarios.
2) Desarrolla una autoridad positiva:
-Somos los modelos de conducta para nuestras hijas e hijos. Nuestro ejercicio de autoridad positiva es bueno y saludable para el desarrollo psico-social del niño. Debemos saber poner límites a su actividad, pues tiene que aprender que “no todo vale”. La conducta de nuestros hijos e hijas pide límites. Si somos excesivamente condescendientes y no se los ponemos a tiempo, nuestros hijos nos los exigirán con conductas cada vez más inadecuadas.
-Seamos coherentes: si marcamos límites y normas, estas deben mantenerse y cumplirse, salvo en el caso de un conflicto con hijos o hijas en edad adolescente, donde el diálogo puede dar lugar a cambios de normas y nuevos compromisos. Las figuras de autoridad, esencialmente padre y madre, han de consensuar las normas y límites para la conducta de sus hijos e hijas, porque en caso contrario los niños encontrarán resquicios e inestabilidades que les provocarán confusión y las consecuentes conductas disruptivas.
-Seamos firmes y estables: si tomamos una decisión con respecto a la conducta de nuestros hijos e hijas, hemos de cumplirla. Si, por alguna razón, les castigamos con no utilizar el ordenador o el videojuego, cumplamos con la decisión, porque no hacerlo echaría por tierra todo el sistema de normas que nuestros hijos tienen que aprender.
-Escuchemos, expliquemos, negociemos: escuchemos las opiniones de nuestros hijos e hijas, expliquemos las nuestras, intentemos razonar con ellos cómo funcionan las normas en la familia, demostremos con nuestro comportamiento que también cumplimos las normas, aunque en un papel diferente con ciertas ventajas y ciertos inconvenientes respecto del papel que tienen ellos. Con adolescentes, el razonamiento puede extenderse a diálogo, podemos poner en cuestión las normas, sus pros y contras, renegociar nuevas normas y adquirir nuevos compromisos, cada uno desde su papel.
-Si tienes que hacer algún tipo de corrección o crítica hacia el comportamiento de tu hijo o hija, recuerda siempre que has de criticar precisamente eso: el comportamiento, no al niño en su totalidad. Por ejemplo: si una madre descubre que su hijo ha bajado un programa de la red sin tomar la precauciones necesarias provocando la entrada de un virus, es más efectivo reprender al niño por haberse comportado mal: bajar programas sin permiso, no utilizar el antivirus, no comunicar el problema etc. y enseñarle cuál es el procedimiento adecuado, amén del castigo pertinente, que gritarle: -“¡eres malo! ¡No se puede confiar en ti! “, y otras descalificaciones personales que además de minar su autoestima y no enseñar nada bueno al crío, está creando un abismo en la relación de confianza con él.
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