
Problemas con la disciplina
En clases
(sobretodo en secundaria) uno de los problemas más frecuentes y recurrentes es
el de la disciplina. Nunca faltan los chicos que no pueden estar quietos y que
provocan constantes disrupciones durante la clase.
Quisiera
que utilizáramos este espacio para compartir nuestros problemas al respecto,
relatar nuestras experiencias con este problema, y las soluciones que cada uno
ha aplicado.
Cuando
comencé como profesor este fue el mayor
de mis problemas. Me era muy difícil ejercer un buen control de grupo y esto
incluso me costo una vez el empleo. Actualmente ya tengo más experiencia en el
asunto y los alumnos ya no se me rebelan tanto. Para mí lo que ha funcionado es
tenerlos en constante movimiento, no darles tiempo ni para respirar. Trabajar
ejercicio tras ejercicio de principio a fin de la clase. Recibo muchas quejas al respecto, siempre me
dicen que los pongo a hacer mucho, pero es la única forma en que he logrado
crear un ambiente adecuado para la enseñanza.
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Tengo la misma concepción que tú, Julian V.
Lo mejor para tenerlos bajo "control" es encomendarles tareas que les mantengan ocupados todo el tiempo. Si bien esto para el profesor es agotador, también puede provocar tensión o agotamiento entre el alumnado. Hay que dar tareas individualizadas, que no tod@s se lo toman igual modo.
Conocer a cada uno de los componentes del grupo te dará la solución.
Ahora mismo el niño/alumno tiene más "poder" en el aula que el docente y lo mejor de todo es que conoce perfectamente sus derechos, están enterados de partes disciplinarios y castigos y la única manera de control es la que practicas tu Julian, porque de hecho si tuviésemos mucho tiempo libre para pensar se nos pasarían por la cabeza ideas poco recomendables hacia los alumnos,jajajaja, pero al ser buenos profesionales: todo está bajo control
Suerte y a seguir litigando!
Estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que respecta a no dejarlos ni un minuto sin hacer nada, es una buena costumbre que les inculcas y que no creo que olviden, sirve también para aquellos que suelen atrasarse, ya que con ello se les identifica más fácilmente.
Y por sobre todo es una buena oportunidad para la madre de toda enseñanza: la repetición.