Enviado por Luna26 el Dom, 04/01/2009 - 11:57.
Una mañana me levanté un poco asustada. Había tenido un sueño de lo más raro. Acababa de llegar a casa, después de haber estado jugando con una letra gigante que era mi amiga. Estaba muy cansada y corrí a ponerme el pijama y las zapatillas pero ¡Qué sorpresa! Cuando me las quise poner, salieron corriendo a toda mecha. Por más rápido que iba yo, no lograba alcanzarlas y mis piés cada vez estaban más fríos. No sabía qué hacer, asi que llamé a mi hermano Miguel, que era un super héroe muy poderoso y él, en un pispás me las devolvió.